¿Falta control en la cuarentena o sobran permisos para circular? Pases de facturas entre Ciudad, Provincia y Nación por la suba de contagios

El incremento de casos en el AMBA reavivó la pelea. Y ante el probable endurecimiento de las restricciones, nadie quiere pagar el costo político.

“¿A vos te pararon alguna vez?”. El que pregunta no es el periodista sino un funcionario de la Jefatura de Gabinete de la Nación. En realidad, es su pregunta/respuesta cuando se lo consulta sobre las críticas por la cantidad de permisos que se otorgaron para circular durante la cuarentena por el coronavirus. Según argumentan en la oficina que conduce Santiago Cafiero, el encargado de aprobar esas habilitaciones, el problema no está en esos papeles sino en la falta de control.

Esta presunta carencia de controles también fue verbalizada en los medios por intendentes del PJ y funcionarios de la Provincia. Apuntaron, claro, a la Ciudad. El más enfático resultó (y resulta) el ministro de Seguridad bonaerense, que este martes directamente pidió “cuarentena absoluta y sin transporte público”. El gobernador Axel Kicillof también abona la idea de volver a las fuertes restricciones y castiga a sus pares po rteños en los micrófonos, aunque en privado se queja por el escaso aporte de las fuerzas de seguridad nacionales para controlar. En Nación le dicen que use a la Bonaerense. Interna oficialista.

El transporte no está saturado ni mucho menos. Sobra oferta. En el subte tenés el 6% de los viajes habituales previos a la pandemia. En trenes, el 11%. En colectivos, el 26%. Y en vehículos, el 55%. Esto último creció porque es gente que se baja del transporte público y usa su auto particular, que es lo que le pedimos”, responden en Transporte de la Ciudad. Y apuntan sus cañones hacia dos lugares: jefatura de Gabinete, “por la cantidad de permisos”; y Provincia, “por la falta de control en el Conurbano”.

“Vos ponés el CUIT de un medio, tu DNI, y tenés un permiso esencial. Nadie controla que realmente labures en ese medio. Y el gran quilombo del transporte es el Conurbano. Más del 70% de los viajes en el AMBA son entre municipios, sin pasar a Capital. Y eso no lo controla nadie”, completa una fuente porteña.

En el Ministerio de Transporte de la Nación, que conduce Mario Meoni, buscan no entrar en la polémica. Pero avalan los números de la Ciudad. ¿Mensaje para Kicillof y Cafiero? Responden desde Jefatura de Gabinete: “Lo que se está trabajando es en restringir aún más la movilidad de los no esenciales. Pero sí o sí se necesita aumentar el control policial en trenes y accesos”.

Cerca de Cafiero precisan: “Entre Provincia y Ciudad, para actividades esenciales son 5.100.000 permisos. Para no esenciales, 900.000. Y permisos especiales por 48 horas, 400.000″. Aunque es la cifra más baja, algunos apuntan a este último permiso. Más preguntas: “¿Alguien controla que si pedís un permiso transitorio y decís que vas a ver a tu abuela realmente lo estés haciendo? Ni deben saber si tenés abuela”.

En medio de los pases de facturas, aparece el doble juego de los intendentes del PJ. En público, durísimos con Larreta, en privado ídem con Kicillof. “Axel es un desastre. No hay organización. Yo testeo en los barrios vulnerables dos veces por semana”, responde un jefe comunal oficialista. Y repite una situación que ya se escucha en todos los niveles de funcionarios. Cierto descontrol en el Conurbano por la prolongación de la cuarentena: “Nosotros tenemos los negocios abiertos y está más o menos ordenado. ¿Pero cómo controlás los picaditos y el chupi en las villas?”, plantea un intendente.

Desde un municipio opositor completan: “Cuando arrancó el aislamiento, pasábamos con patrulleros nuestros, de la bonaerense, con megáfonos, y la gente se guardaba. Ahora ya es imposible. En las villas el aislamiento es comunitario, la gente está aislada pero en el barrio. Muy difícil de controlar”.

Mayra Mendoza, intendenta camporista de Quilmes, compartió días atrás en las redes una foto del centro comercial del distrito que administra. Se veía plagado de gente. “Así estuvo hoy a las 15.40 la peatonal Rivadavia. Me cuesta creer que todos los vecinos y vecinas que estuvieron ahí salieron por alguna razón realmente imprescindible”, comentó. ¿Quién lo tiene que controlar? Su partido es de los más complicados. Ya tiene más contagios que Uruguay y allí se emplaza una de las villas donde se disparó la pandemia: Villa Azul.

En la Ciudad aseguran que el problema central está ahí, la circulación en el Conurbano. Y no sólo en el transporte público. En oficinas porteñas circula un gráfico que refleja el movimiento de vecinos en barrios de la Capital y en comunas bonaerenses. Se basa en datos que captan las antes de los teléfonos móviles. Gente que anda por la calle. Según esos registros, en algunos municipios parece no haber cuarentena.

Incluso desde el Ministerio de Salud porteño, que conduce Fernán Quirós, uno de los funcionarios más mesurados, se quejan: “Con Ginés (González García) y (Carla) Vizzotti (ministro y viceministra de Salud de Nación) podés hablar. Con (Daniel) Gollán (ministro bonaerense) no. Se la pasó cuestionando a la Ciudad. Y ahora que se le vino el agua al cuello nos quiere arrastrar a todos“.

Más allá de que el mayor crecimiento se está dando en el Conurbano, los números de la Capital también preocupan. Este martes se pasó la cifra emblemática de 1.000 casos diarios. Con este escenario, todo se encamina a una cuarentena más rígida desde el próximo lunes. Una de las discusiones centrales es hasta dónde cerrar el transporte, único medio de movilidad para cerca del 40% de la gente que vive en el AMBA. Esta marcha atrás, temen los funcionarios, generará rechazo en buena parte de la sociedad, cansada tras casi 100 días de aislamiento. ¿Quién paga el costo  político? Y más importante: ¿cómo se garantiza el cumplimiento de un nuevo encierro?

Fuente: Clarin

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