Carrió presiona a Macri: Si esto no cambia, mi relación será irreversible

La diputada nacional dirigió su furia al presidente. Aseguró que “perdió la confianza” y quiere a Garavano lejos del Gobierno.

Fiel a su estilo y sin guardarse nada, Elisa Carrió volvió a embestir al Gobierno luega de una semana con fuertes internas en el oficialismo por sus diferencias con el ministro de Justicia, Germán Garavano. Aunque en esta ocasión, los cañones apuntaron por primera vez al Mauricio Macri con una frase demoledora: “Perdí la confianza en el Presidente”.

La principal aliada del mandatario confesó que se siente “desilusionada”, aunque reiteró que va a “garantizar la gobernabilidad” y que no se irá de Cambiemos.

“Hay un desacuerdo profundo”, se expresó Lilita respecto al desplazamiento de tres funcionarios de la AFIP, cuya continuidad ella había reclamado por su activa participación en investigaciones de corrupción contra figuras como Lázaro Báez.

La hipótesis que plantea la radical atribuye a la AFIP falta de voluntad para contribuir con el juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli en la investigación de los cuadernos de las coimas, con el fin de proteger a la familia del Presidente. “Toda la información de Iecsa [la empresa que dirigía Ángelo Calcaterra, primo de Macri] no se la dan a Bonadio”, disparó la líder de la Coalición Cívica, pero no responsabiliza al titular del ente recaudador, Leandro Cuccioli, que según ella “es un chico bárbaro”, sino a directivas políticas superiores.

“Sacar a tres héroes de la AFIP por mi apoyo equivale a aliarse con [Ricardo] Echegaray y su gente”, tuiteó la diputada. Para ella, se trató de una secuencia que se inició con el cruce con el ministro de Justicia, Germán Garavano, y que continuó durante la semana.

“Yo tengo una decisión de vida contra la impunidad, es lo que me empuja cada día, y eso no me lo va a quitar ni el Presidente, ni el peronismo, ni el radicalismo, ni nadie”, dice a LA NACION. Asegura que Macri la hizo llamar durante el fin de semana y ella no lo quiso atender. “Tres veces me llamó Anita, su secretaria. Pero yo no tengo más nada que decir. La decisión de actuar, o no, es de Macri”, remarca.

Lilita aguarda que haya un gesto concreto, sin reuniones de conciliación. Pero la agenda parece difícil de cumplir.

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