Roban 7 motos por día en el Gran Santa Fe

En lo que va de este 2018 fueron denunciadas por robo 2.276 motos en la órbita de la Unidad Regional I, al tiempo que también se recuperaron 638 motovehículos en el departamento La Capital. Los números son muy similares a los que dejó el 2017, cuando a lo largo de todo el año fueron denunciadas por robo 2.404, secuestrándose 679, lo que arrojó un promedio de casi siete robos y dos recuperos por día

El dato de los robos de motos por día habla a las claras de una realidad alarmante y que preocupa a las autoridades policiales, que a diario ejecutan en la ciudad entre dos y tres operativos de saturación y chequeos sorpresivos en distintos puntos de la ciudad, en conjunto con fuerzas nacionales como Prefectura, Gendarmería, y Policía Federal.

Al mismo tiempo en la ciudad, la Municipalidad, a través de su Secretaría de Control, lleva adelante operativos de inspección diarios en la vía pública, pero sin el acceso al denominado “sistema Cóndor”, el registro provincial que permite saber si una moto tiene pedido de secuestro o no. Por ese motivo los motovehículos sin los respectivos papeles son trasladados al corralón municipal. En este contexto, para saber si una moto fue robada es necesario que el Departamento de Sustracción de Automotores se acerque al depósito para revisar si algún vehículo fue retenido por el municipio.

El relato policial del robo de motos a diario en el departamento La Capital vislumbra que el mayor porcentaje de hurto de este tipo de vehículos se registra en los estacionamientos o en la vía pública, y en menor medida dentro de viviendas y cocheras particulares. Los episodios delictivos duran tan solo segundos o escasos minutos y, en el caso de las motos estacionadas en la calle, se producen a plena luz del día rompiendo lingas, cadenas, candados y quebrando las trabas de seguridad de los vehículos.

Distintos son los robos en cocheras particulares, sobre todo de edificios, donde los delincuentes especializados actúan de noche, más precisamente en horas de la madrugada, sin importarle en muchos casos la presencia de cámaras de seguridad. Son muchos los edificios de la ciudad cuyos portones de ingreso a los estacionamientos son forzados o destrozados.

Muchas víctimas del robo de motos, tras realizar la correspondiente denuncia (desde el Ministerio de Seguridad insisten en la realización de la misma y al llamado al 911, ya sea en el momento del robo como ante alguna situación sospechosa en la calle), bucean en el mar del ciberespacio consultando distintos grupos de compra y venta, sobre todo en las redes sociales, con el objetivo de poder encontrar su vehículo.

La realidad indica que tras un robo (según los registros históricos las más buscadas son las motos urbanas de entre 110 y 150 cilindradas), muchas son comercializadas en otras ciudades, como Paraná, San Francisco, San Carlos, Rafaela, San Cristóbal, entre otras localidades; las que quedan en la ciudad, circulan sin patentes y con los “esqueletos” (se les sacan las “cachas” o plásticos externos y otras partes para que no puedan ser identificadas y se venden en el mercado ilegal) para cometer ilícitos.

Fuente: Diario UNO

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