Cada personaje de Winnie The Pooh representaría un trastorno mental

La teoría la planteó un estudio canadiense.

La serie de dibujos animados Winnie The Pooh marcó varias generaciones de chicos. Suele ocurrir que una vez de mayor se pueden apreciar algunas bromas más adultas que en su momento se pasaron por alto en la pantalla. Sin embargo, esta tira de ficción protagonizada por el tierno oso amarillo podría esconder algo más.

La Canadian Medical Association publicó un estudio en el que se sugiere que los personajes de esta serie representan, en realidad, trastornos mentales.

“En algún lugar en la cima del Bosque de los Cien Acres juegan un chico pequeño y su oso. En la superficie es un mundo inocente, pero al examinarlo más de cerca por nuestro grupo de expertos, encontramos un bosque donde los problemas del desarrollo neurológico y psicosociales no son reconocidos ni tratados”, consignaron los investigadores.

Qué representa cada personaje

 

Pooh: Según el estudio, el oso encarna el concepto de comorbilidad, es decir, que tiene uno o más trastornos además de la enfermedad primaria. En este caso son déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Tiene tiene pensamientos dispersos, es desordenado, desorganizado, olvidadizo y le cuesta bastante ponerle atención a alguien. Asimismo, sufre de obesidad.

“La perseverancia de Pooh en los alimentos y sus comportamientos repetitivos de conteo aumentan la posibilidad de diagnóstico del trastorno obsesivo compulsivo (TOC). Dado su TDAH y TOC coexistentes, nos preguntamos si Pooh podría presentarse con el síndrome de Tourette con el tiempo”, plantearon en el análisis.

 

Piglet: El nervioso y ansioso cerdito sufre de un desorden de ansiedad generalizado. Es probablemente el más se preocupa, el que suele vigilar a todos sus amigos y el que se estresa con más facilidad.

 

Igor: El burro siempre deprimido era el personaje que mejor representó a la tristeza , antes del estreno de “Intensamente” . “No tenemos suficiente historia para diagnosticar esto como una depresión heredada y endógena o para saber si algún trauma inicial contribuyó a su negativismo crónico y a la baja energía”, analizaron.

 

Búho: es brillante, pero disléxico. “Sus conmovedores intentos de encubrir sus déficits fonológicos son similares a lo que vemos día tras día en otros tan afligidos”, afirmó el grupo de desarrollo.

 

Roo: el canguro si bien presenta impulsividad o hiperactividad puede que padezca autismo. Rara vez presta atención a lo que pasa a su alrededor y no se relaciona mucho con sus compañeros. Su amigo más cercano es Tigger, que no es un buen modelo de rol, eso sumado a que tiene una familia monoparental podría suponer problemas en el futuro.

 

Tigger: podría sufrir del mismo mal que Roo, aunque en un grado algo mayor. Según los expertos tiene un patrón recurrente de conductas arriesgadas. Sus comportamientos ocurren en un contexto de hiperactividad e impulsividad.

 

Conejo: tiene tendencia a ser extraordinariamente importante y parece tener una necesidad primordial de organizar a otros, a menudo en contra de su voluntad, en nuevas agrupaciones, con él siempre en la parte superior de la estructura. El hecho de que se ponga nervioso cuando su orden se ve alterado podría indicar que sufre de TOC.

 

Christopher Robin: para los expertos, el chico aún exhibió ninguna condición diagnosticable, pero destacaron varios hechos que podrían ser signos de alarma. “Existe el problema obvio de una ausencia total de supervisión de los padres, por no mencionar el hecho de que este niño pasa su tiempo hablando con los animales. También notamos en las historias los primeros signos de dificultad con los académicos y sentimos que E.H. Las ilustraciones de Shepard sugieren posibles problemas futuros de identidad de género para este niño”, indicaron.