Qué nos falta para crecer

Se pone prioridad sobre los movimientos del dólar cómo problemática urgente cuando, en realidad, existe una distorsión entre los impuestos, el gasto y la presión sobre el sector privado para producir.

Marcela tiene ingresos anuales por $100.000 al igual que Patricio. Ellos se diferencian en que la primera tiene una fábrica de mermeladas, en cambio Patricio vive de rentas porque heredó casas de sus padres. Marcela usa ese dinero para producir, pero quiere aumentar su producción porque es bueno el producto que ofrece por ende necesita de más maquinarias. Su planteo es el siguiente: Si compro una maquinaria que sale $60.000 podré vender un 40% más de mermeladas generando un ingreso de $ 200.0000; es decir, devolvería los $60.000 y ganaría $40.000. La casualidad es que Patricio sólo consume $40.000, los otros $60.000 lo ahorra en su casa. Si cruzamos los recursos de Patricio con las necesidades de Marcela, prestando los $60.000 que tiene guardado a Marcela y esta le devuelve ese dinero y, a su vez, le paga $6.000 por el préstamo; todos ganarían: Marcela le quedaría un ingreso neto de $34.000 ya que devolvería no solo los $60.000 sino que además el 10% de intereses por el préstamo a Patricio; a su vez, Patricio ahora tendría un ingreso extra de $6.000 anualmente sólo por reorientar sus ahorros a Marcela. Aquí combinamos conceptos de ahorro, inversión y producción que se van retroalimentando y logrando una lógica de crecimiento económico.
Ahora hagamos un poco más compleja la situación, su pongamos que interviene el Estado ya que tanto Marcela como Patricio consumen bienes públicos (rutas, alumbrado público, entre otros) que necesitan para la vida diaria. El Estado le cobra a Patricio un impuesto del 5% de IVA que va para los hospitales, mantenimiento de plazas y escuelas; y por otro lado le cobra a Marcela impuestos a la producción que se direccionan para la mantención de caminos que ellas utiliza para comercializar la mermelada. En esta situación el Estado cobra impuestos y gasta en bienes públicos; cubre la función de un administrador sobre de aquellos gastos que el privado no puede hacer frente. Sería una situación ideal donde el funcionamiento es armonioso entre bienes y necesidades tanto públicas como privadas.
Cuando se inicia la trampa.
Supongamos que el gobierno recauda $ 5.000 mil millones pero gasta $ 6.000 mil millones (m.m), y ese diferencial lo financia emitiendo dinero provocando, que en el sistema, haya más billetes nacionales que dólares, motivando al incremento del precio del segundo (sube el dólar). Los insumos importados para hacer mermeladas que utiliza Marcela se pagan en dólares, si aumenta el precio del mismo genera una inflación ya que Marcela trasladará ese costo al valor de venta final de la mermelada. Otra opción que tiene el Estado es pedirle prestado a los privados (familias y empresas) pesos a cambio de bonos en dólares argentinos. Hoy la deuda en dólares del país se acerca al equivalente de lo que produce; es como decir que una persona gana $30.000 por mes, y tiene el mismo monto de deuda. Sigamos teniendo presente que el problema se genera por que el Estado está gastando mes a mes $ 1 m.m sin un fundamento concreto, que podrían ser recaudación tributaria, más que la emisión.
Situación actual.
Hoy Marcela dejo de producir porque para financiar su actividad es muy costosa la tasa de interés que le pide el mercado (más del 70%). Entonces ¿por qué el Estado no baja las tasas así Marcela se financia y aumenta su producción?, porque la inflación es del 35% anual, por ende se debe tentar a los privados a mantener sus ahorros en pesos, eso hace que ofrezca plazos fijos a 40%; si baja la tasa de interés se verían tentados a ir al dólar (demandarían) lo que a su vez incrementaría el valor de la cotización aumentando los insumos de las mermeladas y aumentando otra vez la inflación (espiral inflacionaria).
¿Dónde esta el problema?
El problema está en el gasto, pero no porque se gasta mucho, sino porque se gasta mal. Por ejemplo: hoy el productor paga insumos, como la luz o el gas, con la mitad de la boleta compuesta por impuestos municipales y provinciales. Si querés exportar, se te queda con una parte de tu ganancia, si querés invertir en acciones o bonos, se te queda con parte de esa ganaica también; así y todo, gasta más de lo que ingresa. Sumado a ello no es bueno gastando porque las calles no están en condiciones, los hospitales públicos y la educación poseen graves problemas financieros, entre otros aspectos. El Estado en si no es el problema, pero es quien debe reordenar su funcionamiento, o también conocido como aplicar “reformas” en su funcionamiento. No sólo son altos los impuestos sino que, además, solo el 60% de la población, en promedio, lo paga. Mucha gente no paga porque no puede y ahí aparece la problemática de los comerciantes y las PyMES`s. Cualquiera diría: “son tantos y tan altos los impuestos que, si pago todos, tendría que cerrar el negocio”; es decir, el propio Estado te lleva a evadir.
Agravamiento del problema.
En el 2015 aparece un nuevo gobierno con promesas de torcer esta situación, pero para ello necesitaba dinero a cambio de realizar las reformas necesarias para que producir no sea tan caro, bajando impuestos y mejorando el gasto. El sector privado le creyó y le prestó dinero, el Gobierno se endeudó emitiendo Bonos en Dólares y lo utilizó para seguir financiando esos $ 1 m.m de donde arranca el problema. Continuó con la lógica del gobierno anterior, con la diferencia que pidió dinero prestado y no cumplió con lo prometido. Hoy el sector privado quiere desprenderse de los bonos argentinos en dólares porque ya no le cree al gobierno; para frenar esta corrida al dólar el gobierno responde subiendo las tasas. Es decir, termina pagando Marcela los platos rotos del Estado ya que tienen que cerrar su fábrica de mermeladas porque no se puede financiar.
Hoy las noticias y los economistas hablan de la inflación y la cotización del dólar, en este texto se explicó cómo el problema real de Marcela son las altas tasa y los altos impuestos. Seguir subiendo las tasas para contener un dólar planchado (que no suba), es pan para hoy y hambre para mañana. Hay que hacer reformas urgentes en materia de impuestos, el Gobierno no las hizo y no demuestra la intención de realizarlo. El resultado lo dice la historia: si seguimos utilizando las mismas estrategias, seguiremos obteniendo iguales resultados.

Por el Lic. Matias Martinez

Impacto de tarde

La Revista de Rincón

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