Me pregunto: ¿qué diría David Hasselhoff sobre el auto del futuro hoy? – Por Javier López Casarín

Me pregunto: ¿qué diría David Hasselhoff sobre el auto del futuro hoy?
Si volteamos a ver los autos de 1991, ¿qué vemos? Quizá la percepción automática sea una definición estándar de un coche: vehículo de cuatro ruedas con motor de combustión para circular por tierra que se dirige mediante un volante y está destinado al transporte de personas. Sin embargo, en los últimos 20 en años de la industria automotriz, los autos han sido foco específicamente de interminables cambios y aplicaciones de innovaciones tecnológicas.
Los autos de hoy consisten en complejos subsistemas conectados a través de un laberinto de distintas conexiones digitales: canbus, flexray, lin bus y ethernet. Sí, en efecto, ethernet probablemente sea lo único familiar de lo que mencioné anteriormente y si no lo es, es el protocolo de comunicación que utilizan todas las computadoras hoy en día para hablar entre ellas. Cada una de estas conexiones digitales opera a diferentes velocidades y lleva distintos tipos de información que posibilita la interconexión entre los diferentes componentes del auto. Conceptualmente un coche hoy en día no es tan diferente a un celular, a una computadora o a cualquier dispositivo que conectamos en nuestra empresa o casa. Al final, un automóvil es una serie de componentes interconectados a un Electronic Control Unit (ECU) que lleva en su centro un procesador tipo ARM o Intel, como cualquier laptop.
El punto más relevante no es hablar de la evolución innovativa del auto o de la industria automotriz, sino entender que gradualmente el auto se ha convertido en un cúmulo de dispositivos tecnológicos interconectados que muy recientemente se ha unido a la nube y al estar conectado abre una posibilidad infinita para que el gobierno y la industria privada aterricen y solucionen problemas de gran importancia en nuestro país.
En México, de acuerdo con el Inegi, el parque vehicular es de 45.4 millones (2017-2018), de los cuales más de 4 millones de personas diarias utilizan Waze, sólo una de las decenas de aplicaciones que se pueden usar en un coche. Tengo una hipótesis de la cual no existen datos que la sustentan, pero hay una probabilidad alta de que hace solo unos años el número de personas era significativamente más bajo. Esto nos indica el paso agigantado en el cual los vehículos en su mayoría estarán conectados a la nube todo el tiempo. Por lo que utilizar esta innovación para resolver problemas en nuestro país relacionados con el tráfico se escucha como la idea más sensata.
El auto de hoy interconectado a Internet permite un análisis de movilidad total, es decir, saber de dónde a dónde va, cuantas horas se usa al día, velocidades en las que se maneja, calles por la que transita, estado total de los componentes del auto. Con esta información podemos empezar a crear servicios en la nube que nos ayuden a resolver problemas fundamentales para mejorar la vida de los ciudadanos en México. Algunas de estas cosas pueden ser:

Algo tan básico como entender el flujo vehicular en la ciudad para poder determinar los cambios fundamentales en la infraestructura vial, es decir, el planteamiento para construir puentes, cruces y desniveles, pero particularmente definir la prioridad de éstos.
Eficientar la movilidad de las personas a través de la adopción del concepto denominado carpooling. México como cualquier gran urbe mundial, tiene un promedio muy bajo en donde dos o más personas transitan en el mismo vehículo. Si pudiéramos reducir el número de autos y maximizar el número de personas transportadas, se solucionarían múltiples problemas a la vez. En una hipótesis muy vaga, si 4 millones de personas utilizan Waze, son 4 millones de personas que tentativamente bajo el esquema correcto podrían llevar a otras personas en alguna parte del tramo que recorren diariamente, a este concepto se le llama carpooling.
Analizar la eficiencia de combustión de los autos para que así el gobierno pueda incentivar la adquisición de los más eficientes. El uso de distintos sensores en el proceso de combustión del auto posibilita que con base en distancia recorrida, velocidad promedio, tráfico en la ruta, variables de combustión, entre otras, calcular la eficiencia energética que es transportada a través de un protocolo estándar para diagnósticos de falla en el auto denominado OBD2 que simultáneamente podría enviar estos datos en tiempo real a la nube. Esto posibilitará al gobierno obtener lecturas en tiempo real de datos 100% confiables del consumo de combustible por tipo de vehículo bajo las circunstancias de cada una de las entidades a monitorear.
Incrementar la seguridad de la gente que maneja los vehículos. Si el gobierno hiciera obligatorio tener componentes de seguridad desde las versiones más básicas de todos los vehículos, como sensores de aproximación, cámaras de reversa y estéreos con carplay.
¿Cuántos de nosotros nos subimos a vehículos hoy en día de gama baja, que al comprarlos con todas las opciones tienen tecnología bastante más avanzada que vehículos europeos de alta gama? Esto, gracias a que el costo de los componentes electrónicos que he mencionado en realidad es un costo bajo que en países como Estados Unidos gracias a la regulación gubernamental se han vuelto de serie. Sin embargo, en México el equipamiento de seguridad del auto tiene más que ver con una estrategia de marketing de las armadoras que con la seguridad de los usuarios.

Es curioso que hoy en día el ejemplo global de auto moderno no viene de marcas como Ford, Nissan o Mercedes Benz, sino de un cúmulo de tecnología y diseño llamado Apple, Google y Tesla. No necesitamos hablar en detalle de las primeras dos, pero la última es una compañía relativamente nueva dirigida por una de las figuras contemporáneas más grandes en temas de innovación y diseño, Elon Musk.
Tesla, que lleva fabricando coches solamente siete años y cuya principal innovación se ha basado en el desarrollo de baterías avanzadas para la aplicación automotriz, hoy en día es quien a través de su modelo S se ha vuelto el referente del auto moderno, ya que tiene lo mejor de los avances tecnológicos. En efecto, es más rápido, ecológico, inteligente y eficiente y se ha galardonado como el vehículo eléctrico más vanguardista y como el mejor auto de la última década. Este vehículo cuenta con las mejores asistencias al conductor, sistemas de monitoreo, un diseño sofisticado y moderno, y aunque posee un propulsor extremadamente potente no emite ningún gas contaminante.
Afortunadamente, en el mundo de hoy las barreras geográficas han dejado de ser significativas. Los problemas de las grandes urbes son globales y en gran parte comparten los mismos desafíos y obedecen a circunstancias muy similares debido a la alta densidad poblacional y al crecimiento desmedido del parque vehicular. Afortunadamente, el hecho de que esto sea tan parecido permite que otros países ya hayan avanzado un camino significativo en resolver estos problemas con innovación que hoy está al alcance de nuestras ciudades. La pregunta importante que quiero plantear es: ¿qué nos hace falta para poder adoptar esta innovación y usarla en beneficio de los mexicanos?
El Economista

Impacto de tarde

La Revista de Rincón

Noticias relacionadas