Estereotipos de Género

Todo lo que necesitas saber sobre los estereotipos de género

 

Para empezar a entender y a conocer todo lo que necesitamos saber acerca de los “estereotipos de género”, es importante saber que es un “estereotipo” palabra muy nombrada en esta lucha del movimiento feminista y desconocida a la vez por muchos y muchas.

Un estereotipo es una idea, expresión o modelo estereotipados de cualidades o de conducta. Se pueden clasificar en positivos, negativos y neutros. Cualquier estereotipo, sin importar sus características, es irracional y podría suponer consecuencias negativas para los afectados.

Y… ¿Los estereotipos de género?

Los estereotipos de género son aquellas ideas o creencias arraigadas en la sociedad relacionadas con cuál es o cuál debería ser el rol de los hombres y las mujeres. No tienen ninguna justificación científica o demográfica.

De este modo, se caracterizan porque atribuyen rasgos, actitudes, comportamientos y patrones a cada uno de los géneros, los cuales son compartidos por mucha gente y, por lo tanto, forman parte del imaginario de una determinada comunidad.

Los estereotipos de género existen porque adquieren fuerza en función de la cantidad de personas que los comparten, convirtiéndose en ideas difícilmente refutables, y que solo pueden ser corregidos o desmontados con herramientas como la educación.

Pueden ser negativos, positivos o neutros, pero en cualquier caso marcan los roles y el desempeño tanto de los hombres como de las mujeres desde la infancia, generando en muchos casos situaciones de desigualdad y discriminación.

Por ejemplo, socialmente, a los hombres se les vincula con cualidades como la valentía, el carácter dominante, la racionalidad, la fortaleza o la eficacia, entre otras. A la vez, la figura femenina es sinónimo de sustantivos como la fragilidad, la inestabilidad, la sumisión, la dependencia, la falta de control de sí misma, la pasividad o frivolidad.

Este tipo de ideas se repiten con tanta frecuencia y determinación, que al final acaban por ser aceptadas de forma natural por los miembros de una sociedad, limitando de paso muchas otras opciones de desarrollo personal por fuera de dichos estereotipos.

“Los estereotipos de género inciden sobre el acceso, la trayectoria y el liderazgo de las mujeres en el mundo laboral”.

Estereotipo masculino

Se construye con la imagen referente al dominio, agresión y realización. Imagen del que por obligación debe salir a trabajar y ganar dinero para mantener a su mujer e hijos, dentro del ámbito laboral están encasillados en la realización de los trabajos más costosos y peligrosos, minería, construcción, pesca, etc. Tienen asignado el lugar en la batalla, son los hombres los que son llamados a filas en tiempos de guerra, mientras las mujeres quedan en casa cuidando de los hijos.

Los términos frecuentemente utilizados para la descripción de masculinidad son: independientes, muestran una fortaleza emocional, son rudos, aguantan el dolor, competitivo, experimentado, fuerte, activo, seguro de sí mismo, tienen un carácter duro.

Estereotipo femenino

Los términos que suelen usarse para describir la feminidad son: dependiente, emocional, pasiva, sensible, tranquila, débil, insinuante, suave, tierna, sexualmente sumisa y complaciente.

Relaciona a las mujeres con el cuidado, la dependencia y la afiliación. Sobre la base del estereotipo de que las mujeres son más protectoras, las responsabilidades del cuidado de los hijos suelen recaer sobre ellas de manera casi exclusiva.

En el ámbito del trabajo, Incide en su acceso, trayectoria y liderazgo​. Asimismo, los estereotipos femeninos establecen la falsa creencia de que las mujeres hacen mejor trabajos minuciosos y rutinarios con las manos, que una mujer no tiene la misma autoridad para dirigir a un equipo de trabajo, que los hombres están más capacitados para llevar la dirección porque son más racionales, que tienen menor absentismo laboral, que las mujeres temen ocupar espacios de poder, que la maternidad impide a las mujeres centrarse en su trabajo, etc.

Estereotipo femenino y discapacidad

En cuanto a las mujeres con discapacidad, socialmente suelen no ser percibidas dentro de los roles tradicionales de género, ya sea como buenas madres, esposas, ni como deseables sexualmente. Desde los movimientos feministas existen resistencias a incluir las luchas concretas de las mujeres con discapacidad respecto a su visibilización en los estereotipos de género. En este aspecto, las mujeres con discapacidad no reivindican los modelos vigentes sino que plantean transversalizar su perspectiva y ser tomadas como sujetas femeninas. Por ejemplo, desde los movimientos de mujeres se problematiza que el rol de cuidadoras no es único ni excluyente del ser mujer, mientras que desde los movimientos de mujeres con discapacidad se lucha por incorporarlas a esta estereotipo femenino.

En política

Tiene el fin de explicar el impacto del género en las competencias temáticas, los roles adoptados y los rasgos de personalidad presentados por los candidatos en sus campañas electorales. Un segmento amplio de las investigaciones sobre comunicación política, a lo largo de los últimos 30 años se ha centrado precisamente en el impacto del género en el desarrollo de una campaña electoral.

En derecho

Las Naciones Unidas recuerda que el derecho internacional de los derechos humanos asigna a los Estados la obligación de eliminar la discriminación contra hombres y mujeres en todos los ámbitos de la vida. Esta obligación exige que los Estados adopten medidas para abordar los estereotipos de género, tanto en la esfera pública como en la privada, así como para evitar la utilización de dichos estereotipos.

La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW), establece en su artículo 5 que:

“los Estados Partes tomarán todas las medidas apropiadas para modificar los patrones socioculturales de conducta de hombres y mujeres, con miras a alcanzar la eliminación de los prejuicios y las prácticas consuetudinarias y de cualquier otra índole que estén basados en la idea de la inferioridad o superioridad de cualquiera de los sexos o en funciones estereotipadas de hombres y mujeres”.

En otros tratados de derechos humanos también se exige que los Estados Partes se enfrenten a los estereotipos nocivos y a su utilización. En la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, compromete a los Estados a luchar contra los estereotipos, los prejuicios y las prácticas nocivas respecto de las personas con discapacidad, incluidos los que combinan el género y la discapacidad.

¿Por qué deberían preocuparnos?

Los estereotipos perpetúan las inequidades entre los géneros en distintos ámbitos y de diferentes maneras. Afectan las decisiones que se toman y el marco de oportunidades en el que se decide. Impactan, por ejemplo, en las trayectorias educativas: las mujeres están sobrerrepresentadas en las carreras que se vinculan con “tareas feminizadas”, mientras que los varones tienden a estudiar carreras vinculadas con “roles masculinizados” (como la ingeniería). Esto también se replica en las trayectorias laborales. Es por esto que es necesario combatir los estereotipos desde cualquier lugar que estemos para lograr que la balanza deje de tener mas peso de un lado que del otro, que las tareas tanto de cuidado como de limpieza en el hogar sean compartidas en ambos géneros. También es necesario combatir los estereotipos para que no existan más prejuicios entre ambos géneros.

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