MATRIX : Algo más que ciencia ficción

A 22 años de su estreno y ante la noticia de una Matrix 4 que se estrenará en diciembre, repasamos el porqué de su éxito.

La película creada y dirigida por las hermanas Wachowski, estrenada el 31 de marzo de 1999 marcó un antes y después en las películas de ciencia ficción.

Ganadora de 4 premios Oscar( Mejores efectos visuales, Mejor montaje, Mejores efectos sonoros y Mejor sonido) hizo historia al resultar vencedora en las cuatro nominaciones a las que fue designada. Sus personajes: Neo, Morfeo y Trinity, reconocidos como símbolos de cultura popular, se incluyeron en cintas, videojuegos y hasta en muñequitos de Lego.

El éxito de esta película está basado en la conjunción de elementos filosóficos, alusiones literarias y míticas y elementos religiosos cristianos, budistas y judíos y efectos visuales, fotográficos y técnicos que la hicieron ágil, sorprendente y hasta inquietante. Fue considerada por algunos la mejor película de ciencia ficción de la historia. Lo cierto es que el Congreso de Estados Unidos la incorporó al Registro Nacional de Cine para su conservación.

Las hermanas Wachowski (que en ese entonces eran los hermanos Wachowski) admitieron haberse inspirado en una película de animación japonesa “Ghost in the Shell”(1995) del director japonés Hamoru Oshii, en el que el protagonista sufre los mismos problemas que Neo,y se plantea un dilema: la libre elección o el control y el conocimiento de lo real o lo que creemos que es verdadero

En realidad,el estreno estuvo en el momento histórico justo: en los años 90 creció la preocupación de la sociedad ( especialmente la norteamericana) por la dependencia de las personas ante las máquinas y el avance casi incontrolable de la tecnología. Películas como Blade Runner (1982) y Terminator (1984) ya planteaban un futuro en el que máquinas (Inteligencia Artificial) y hombres se enfrentaban por el poder. Pensadores de finales del siglo XX influyeron también con sus teorías deconstructivas. Derrida y Foucault , quienes desmoronan todas las cosas que parecían ciertas y hacen visible el poder de control de las instituciones y el Estado sobre los individuos.

 

La película es una distopía (lo contrario de utopía), un lugar donde el individuo no tiene libertad ni control de sí mismo. El libro “Simulacro y Simulación” de Jean Baudrillard es una referencia directa y aparece en la película al inicio, en la habitación de Thomas Anderson, programador informático que después de su trabajo se convierte en un hacker llamado Neo y desafía reglas con las que no se identifica. Este libro plantea la incapacidad de nuestra conciencia para diferenciar lo real de la fantasía, idea filosófica que también plantearon Plantón en la alegoría de la caverna y Descartes al imaginar un genio maligno que nos hiciera creer que nuestras percepciones sensoriales son verdaderas.

“¿La pastilla roja o la pastilla azul ?” 

Neo, un hacker informático que no se encuentra cómodo en el mundo en que vive, es contactado por Trinity, quien junto a Morfeo y un grupo de resistentes luchan por “despertar” a los humanos de la simulación en la que viven.  Morfeo le da a elegir dos píldoras:  la azul lo hará seguir en la ficción del mundo que vive; la roja lo haré despertar en el mundo real.

El dilema de las dos pastillas, que quedó también incorporado al simbolismo popular, significó para las Wachowski la aceptación de su propia identidad de género y “salir del armario” para permitirse un cambio radical: luego de la película Larry y Andy Wachowski se convirtieron en Lana y Lili Wachowski.

El conejo blanco y los espejos

Alusiones a los libros de Lewis Carroll “Alicia en el país de las maravillas” y “Alicia a través del espejo”. En el primero, Alicia persigue a un conejo blanco y se introduce en su madriguera, lo cual la conduce a un mundo insospechado, con reglas diferentes y animales fantásticos. Alicia cae por un pozo que parece conducirla hasta el centro de la tierra, un mundo subterráneo como en el que se ocultan los humanos que despertaron de la Matrix.

El verde y el Sushi

Esos números que permanentemente van corriendo verticalmente en el universo “real” son, en realidad códigos de recetas de sushi. El color verde fue usado como homenaje a los monitores monocromáticos clásicos y se convirtió en el símbolo de la estética “Cyberpunk”, un mundo oscuro virtual que es usado frecuentemente en las historias cuya trama indica el peligro que lo tecnológico puede acarrear a la libertad e identidad del ser humano.

El número 101

La habitación de Thomas Anderson al comenzar la película, tiene ese número por dos razones: es el número de la habitación en la que estaba el protagonista del libro “1984” de George Orwell, en el que se plantea la idea de un “Gran Hermano” que todo lo ve, en referencia a los mecanismos de control.  La segunda razón es que el 101 es un código en el sistema universal de los ordenadores.

Neo, Morfeo y Trinity

Neo (nuevo en latín) aparece como una especie de Mesías, un nuevo salvador del mundo. Es el elegido, el que predice la pitonisa. Esta mujer tiene en su habitación un cartel que expresa lo mismo que el oráculo de Delfos en la mitología griega: “Conócete a tí mismo”. Morfeo, por su parte, el que despierta a Neo a la realidad, es mitológicamente el nombre del dios de los sueños. De él se deriva el término “morfina” para el poderoso calmante usado en medicina.

Trinity referencia a la Santísima Trinidad, en la religión cristiana,: el único Dios en tres personas. Sion es la ciudad elegida para el pueblo judío, a la que aspiraban al ir al morir, el lugar donde reinarían los justos para siempre después de la destrucción de la tierra. Por último, Nabucodonosor,el nombre de la nave donde operan Morfeo y su grupo, es el nombre del rey bíblico que buscaba la interpretación de sus sueños.

 

El budismo también está en la película. En la sala de espera de la pitonisa, Neo ve a un niño que dobla una cuchara con su mente y trata de hacer lo mismo. El niño le dice “No intentes doblar la cuchara. En vez de eso intenta entender la verdad. Si lo haces, verás que no es la cuchara lo que se dobla, sino tú mismo”. 

El tiempo bala

Tal vez lo que más recuerden los espectadores de la película, sean sus escenas de acción, que inauguraron una nueva dimensión en lo que se refiere a efectos visuales y fotográficos y fueron copiadas y reproducidas infinidad de veces en películas posteriores. El “tiempo bala” es un truco que quedó denominado así por la secuencia en la que Neo esquiva las balas del agente Smith. Lo usó por primera vez el cineasta francés Michael Gondry en 1995,  en un video clip para los Rolling Stones . Es el efecto de un movimiento espacial dentro de la escena a un ritmo anormalmente lento o sin avanzar. Se consigue gracias al trabajo de 120 cámaras fotográficas  individuales y 2 cámaras de películas que siguen la escena y luego se superponen en el montaje. Un trabajo que bien vale un Oscar.

“Bienvenidos  al desierto de lo Real”

La frase que Morfeo dice a Neo cuando le muestra el devastado mundo real fue usada en el 2002 por el filósofo y crítico de cine Slavoj Zizek para titular a su nuevo libro, en el que trataba el impacto del atentado a las torres gemelas para Occidente.

Y con respecto a las Torres Gemelas…

Una curiosidad, advertida sólo por los fanáticos de la película: el pasaporte de Neo, mostrado una sola vez en la película tiene una fecha de expiración inquietante: el 11 de septiembre del 2001, día del terrible atentado a las Torres Gemelas. Recordemos que la película fue filmada dos años antes, en 1999.

 

Mucho más podría analizarse de Matrix. Las dos películas que le siguieron redoblaron los momentos de acción y fueron fruto de este éxito. No contaban, sin embargo, con la misma calidad argumentativa de la primera.

Esperemos a diciembre para poder determinar si  Matrix 4 vuelve a integrar lo técnico con lo filosófico y recibe nuevamente tantos  aplausos de los espectadores como de sus críticos. 

Matrix es la película más filosófica que se haya hecho nunca…Si tuviésemos la posibilidad de salir de ese mundo soñado para regresar a otro más real pero menos agradable ¿sería un fracaso moral no hacerlo?“- William Irvin

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