En Santa Fe cerraron 2.341 empresas en los últimos dos años por las importaciones

 El Observatorio de Importaciones de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas -Apyme- puso en números la crisis industrial que golpea a Santa Fe, que tiene uno de los conglomerados fabriles más importantes del país.

El trabajo confirma que desde el inicio del gobierno de Milei cerraron 2.341 empresas, como consecuencia de un nuevo modelo económico en el que “los incentivos que están puestos para importar”. En diciembre de 2025 hubo 13.079 empresas que hicieron al menos una operación de importación, el registro más alto para ese mes en los últimos ocho años.

El informe advierte que este plan económico está empujando una reconversión silenciosa: empresas que sostienen la estructura comercial, pero abandonan el taller y la línea de producción para importar mercadería de afuera, con la consiguiente reducción de personal.

 [El mayor frigorífico avícola del país quedó al borde del cierre por la importación de pollo brasileño]

En Santa Fe, el impacto es brutal. De las 2.341 empresas que cerraron en la provincia, 292 son manufactureras.

La señal más tóxica del proceso aparece cuando se mira qué se importa. Los bienes finales importados en diciembre quedaron 44,4% por encima de enero de 2024, mientras que los bienes intermedios crecieron apenas 8,8%. Los intermedios son insumos para completar la fabricación de otro bien. Es decir: no se importar para producir, sino para reemplazar producción.

El informe también revela que la caída no distingue tamaños: se registran cierres de firmas pequeñas, medianas y también grandes. 

Lo inédito es que la crisis está permeando en actividades industriales que acumularon altos grados de inversión y desarrollo tecnológico y donde Argentina era competitiva, pero la total apertura de importaciones, que permite que ingresen productos a precio de dumping, vuelve imposible competir.

La señal más tóxica del proceso aparece cuando se mira qué está entrando. Según el informe, al desagregar por uso económico, los bienes finales importados en diciembre quedaron 44,4% por encima de enero de 2024, mientras que los bienes intermedios crecieron apenas 8,8%. Los intermedios son insumos necesarios para completar la fabricación de otro bien. Es decir: no se importar para producir, sino para reemplazar producción.

La UIA lamentó el cierre de FATE: “No es un hecho aislado, se perdieron 65 mil puestos de trabajo industrial”

Y aunque el total anual de importaciones muestra movimientos mixtos según el indicador, en las principales cadenas que sostienen empleo y actividad en Santa Fe el salto es contundente: entre enero y diciembre del año pasado las importaciones acumuladas en esas cadenas treparon 57,7% en cantidades y 52,8% en valor contra 2024.

Los datos del informe sostienen que en la línea blanca se importaron 158.297 toneladas por USD 1.224 millones, en maquinaria agrícola 192.172 toneladas por USD 2.144 millones y en textiles más de 400 mil toneladas por USD 1.831 millones.

En la línea blanca se importaron 158.297 toneladas por USD 1.224 millones, en maquinaria agrícola 192.172 toneladas por USD 2.144 millones y en textiles más de 400 mil toneladas por USD 1.831 millones.

El golpe tiene impacto directo en el empleo formal. De las doce cadenas analizadas, nueve muestran pérdida de puestos de trabajo, con recortes fuertes en línea blanca con 1.029 puestos menos, maquinaria agrícola con 964 y la automotriz con 830. Una foto a nivel santafesino de la caída de empleo industrial que dufre la Argentina en el ciclo Milei, que la UIA ubicó por encima de los 65 mil puestos de trabajo.

Fuentes de Unión Obrera Metalúrgica de Rosario que hablaron con LPO confirmaron el número de despidos y agregaron que los empresarios que se convirtieron en importadores, pero la recesión también les pega. “Ahora no venden nada por la feroz recesión, los trabajadores no tienen un peso para consumir”, afirmó a LPO un dirigente gremial. En efecto, como anticipó LPO, la caída del consumo es el punto ciego del modelo libertario.

El titular de la UIA, Martín Rappallini.

En la UOM también explican que la caída registrada por las estadísticas es la del trabajo formal, pero detrás de cada puesto en blanco que se pierde hay mínimamente otro informal que se ve afectado.    

Sin consumo no hay Paraíso

El informe de Apyme también destaca el problema en un contexto internacional poco amigable para el discurso libertario, que mientras empuja una apertura irrestricta se enfrenta a un mundo que vuelve al proteccionismo que activó la política de aranceles de Trump. “Mientras el mundo se cierra para cuidar su industria, Argentina acelera la apertura y se ofrece como mercado de descarte”, afirmó a LPO un empresarios industrial.

Mientras el mundo se cierra para cuidar su industria, Argentina acelera la apertura y se ofrece como mercado de descarte.

En ese marco, el trabajo advierte que la “presión importadora” combinada con la caída del consumo termina empujando cierres, sobre todo en pymes.

Para Santa Fe la foto es una mezcla explosiva: recesión, apertura sin red y un tablero global que juega a favor de los que protegen lo propio. 

Leer la nota completa en la fuente

Noticias relacionadas