Santa Fe 2027: los nombres, las internas y la batalla por gobernar la ciudad

De Poletti a Basile, Garibaldi, Cachi Martínez, Busatto y Jorge Fernández. La irrupción libertaria de Ana Cantiani y una disputa que empieza mucho antes de las urnas.

La carrera por la Municipalidad de Santa Fe empezó mucho antes de que se abran las urnas. Mientras Juan Pablo Poletti evalúa su continuidad, Sergio Basile construye protagonismo dentro de Unidos, Paco Garibaldi deja abierta la puerta a una candidatura, el peronismo multiplica sus aspirantes y La Libertad Avanza intenta transformar su crecimiento electoral en una alternativa de gobierno. Hay nombres, movimientos, encuestas y operaciones de posicionamiento. Lo que todavía falta, en buena parte de la dirigencia, son definiciones.

La elección de 2027 promete algo más interesante que una competencia entre oficialismo y oposición. Será también una discusión sobre qué ciudad se construyó durante las últimas décadas, qué problemas permanecen sin resolver y qué modelo de gestión proponen quienes pretenden ocupar el despacho principal del Palacio Municipal.

Porque Santa Fe cambió. Y mucho. Aunque a veces la política parezca empeñada en discutirla como si todavía estuviéramos en 2003.

Los santafesinos que tienen memoria recuerdan una ciudad bastante diferente. Colectivos envejecidos, carros tirados por caballos circulando por sus calles, problemas crónicos de basura, animales abandonados y una infraestructura municipal mucho menos desarrollada en materia de educación inicial, ambiente y espacios públicos. También recuerdan las inundaciones, las promesas incumplidas y una forma de administrar lo público que terminó agotando la paciencia de buena parte de la sociedad.

Sería una simplificación atribuir todos aquellos problemas exclusivamente a un partido. Pero también sería una curiosa forma de amnesia política pretender que quienes gobernaron durante años no tienen ninguna responsabilidad sobre la ciudad que dejaron.

Y esa discusión cobra actualidad porque el peronismo quiere volver. No con un único candidato, sino con varios dirigentes que empiezan a disputar protagonismo: Oscar «Cachi» Martínez, Leandro Busatto y Jorge Fernández, entre otros.

Del otro lado, Unidos enfrenta una paradoja conocida: cuanto más amplio es un frente político, más candidatos aparecen cuando se aproxima una elección importante. Poletti, Basile y Garibaldi representan recorridos diferentes dentro de una misma coalición.

Mientras tanto, Ana Cantiani intenta demostrar que La Libertad Avanza no llegó al Concejo Municipal simplemente para ocupar bancas y hacer declaraciones, sino para disputar poder territorial.

La batalla por Santa Fe está abierta. Y nadie tiene todavía la escritura de la Municipalidad.


Una ciudad que cambió de época: de las gestiones peronistas a la Santa Fe actual

Para entender lo que se discutirá en 2027 conviene mirar primero hacia atrás. No por nostalgia, sino porque la historia municipal explica buena parte de las exigencias actuales.

Jorge Obeid gobernó la ciudad entre 1991 y 1995. Martín Balbarrey lo hizo entre 2003 y 2007. Fueron administraciones pertenecientes al justicialismo, dentro de un período histórico en el que el peronismo tuvo un peso determinante en la conducción municipal y provincial.

La Santa Fe de aquellos años tenía problemas estructurales que hoy resultan difíciles de imaginar para quienes crecieron viendo determinadas políticas públicas como parte natural del funcionamiento de la ciudad.

La red de jardines municipales, por ejemplo, todavía no existía como sistema. La separación domiciliaria de residuos no tenía el desarrollo posterior. La recuperación de espacios públicos, la integración de políticas ambientales y la modernización de distintos servicios urbanos estaban lejos de alcanzar la dimensión que adquirirían con el tiempo.

El transporte público constituía una preocupación permanente. Los coches envejecidos, las deficiencias del servicio y la incertidumbre de los usuarios formaban parte de la conversación cotidiana. Un sistema que necesitaba inversiones, planificación y una discusión seria sobre su sostenibilidad.

Algo similar ocurría con la tracción a sangre. Los carros tirados por caballos eran una postal habitual de Santa Fe. Detrás de aquella imagen convivían dos problemas que el Estado debía atender simultáneamente: la precariedad laboral de las familias dedicadas a la recuperación informal de residuos y las condiciones en que eran utilizados los animales.

La posterior incorporación de programas de sustitución de la tracción a sangre y experiencias cooperativas permitió comenzar a modificar esa realidad. En 2013, por ejemplo, antiguos carreros participaron de una iniciativa para retirar residuos secos sin utilizar caballos.

No fue una transformación instantánea ni definitiva. Fue, sencillamente, el reconocimiento de que la ciudad no podía seguir administrando determinados problemas como si fueran elementos inevitables del paisaje.

La inundación de 2007: una herida que también fue política

Hay, sin embargo, un capítulo imposible de omitir cuando se analiza la gestión de Martín Balbarrey: la inundación de marzo de 2007.

Santa Fe ya arrastraba las consecuencias devastadoras de la catástrofe de 2003, ocurrida durante otra administración municipal. Cuatro años después, una nueva emergencia hídrica volvió a dejar al descubierto graves deficiencias de preparación y respuesta.

La comisión investigadora del Concejo Municipal llegó a solicitar la destitución de Balbarrey. Según las conclusiones difundidas entonces, aproximadamente el 60% del sistema de bombeo no se encontraba operativo al comienzo de la crisis.

La discusión sobre las inundaciones no pertenece solamente a los archivos de la política. Pertenece también a las familias que perdieron sus casas, sus pertenencias y, en algunos casos, mucho más que eso.

En diciembre de 2003, al referirse a los reclamos posteriores a la primera catástrofe, Balbarrey había expresado una frase que quedó registrada por El Litoral: «Lo que pasó ya pasó y hay que superarlo».

La historia terminó demostrando que las tragedias colectivas no desaparecen porque un funcionario considere que llegó el momento de pasar de página.

Las responsabilidades políticas de aquellas administraciones deben analizarse con rigor, sin confundir cuestionamientos institucionales con condenas judiciales. Pero tampoco corresponde eliminar de la discusión electoral uno de los antecedentes más significativos de la historia reciente de Santa Fe.

Fuente: Investigación del Concejo sobre la inundación de 2007.

Los jardines municipales: cuando una política pública cambia la vida cotidiana

Uno de los ejemplos más concretos de la transformación posterior es el Sistema Municipal de Educación Inicial.

La creación y expansión de los jardines municipales permitió que miles de familias accedieran a espacios educativos destinados a la primera infancia, particularmente en sectores de la ciudad donde esas oportunidades eran más limitadas.

En 2012 funcionaban diez jardines municipales, con 334 alumnos. En 2015, la matrícula había crecido hasta alcanzar los 1.258. Para 2025, la red informada comprendía diecisiete establecimientos.

La transformación en números

10 → 17

Jardines municipales entre 2012 y 2025.

Fuente: informes oficiales Santa Fe Cómo Vamos.

Detrás de esas cifras hay algo más importante que una estadística: chicos que acceden a educación temprana, familias que encuentran acompañamiento y barrios donde el Estado municipal incorpora una presencia que antes no tenía.

Lo mismo puede decirse de la evolución de las políticas ambientales. En 2011 comenzó a extenderse la recolección diferenciada de residuos a todos los barrios. Posteriormente se incorporaron nuevas herramientas para la recuperación de materiales y la disposición de residuos.

¿Significa eso que Santa Fe resolvió definitivamente el problema de la basura? Por supuesto que no. Los reclamos actuales por la limpieza urbana demuestran que todavía queda mucho por mejorar. Pero desconocer los avances históricos sería tan absurdo como utilizar esos avances para justificar las deficiencias presentes.

La recuperación y puesta en valor de espacios públicos, el desarrollo de programas culturales y educativos y la incorporación de nuevas herramientas de planificación también modificaron progresivamente las responsabilidades asumidas por el municipio.

Conviene hacer una distinción: Santa Fe tenía una tradición cultural importante mucho antes de estas transformaciones. Lo que evolucionó fue el alcance de determinadas políticas municipales, su infraestructura y su articulación territorial.

También persisten deudas. La inseguridad, los robos de vehículos, el abandono animal y las desigualdades entre barrios continúan exigiendo respuestas. No existe una serie estadística homogénea que permita afirmar aquí cuánto disminuyó cada uno de esos problemas desde las antiguas administraciones.

La ciudad avanzó. Pero avanzar no equivale a haber llegado.


La encuesta que agitó el tablero político

En ese escenario comenzó a circular una consulta digital atribuida a Opina País, que preguntó a sus participantes a quién votarían si las elecciones municipales se realizaran hoy.

Sobre 1.778 respuestas válidas, los resultados parciales difundidos muestran una competencia extremadamente ajustada entre tres dirigentes, con una cuarta fuerza que obtiene un porcentaje significativo.

Dirigente Espacio Votos Porcentaje
Sergio Basile Unidos 512 28,8%
Oscar Martínez Peronismo 510 28,7%
Juan Pablo Poletti Unidos 507 28,5%
Ana Cantiani La Libertad Avanza 249 14%

Resultados parciales difundidos de una consulta digital de Opina País. No se dispone de una ficha técnica independiente que permita establecer su representatividad estadística. No debe interpretarse como un pronóstico electoral.

La diferencia entre Basile y Poletti es de apenas cinco respuestas. Martínez queda ubicado entre ambos. Cantiani, mientras tanto, alcanza el 14%.

Sería un disparate proclamar ganadores o perdedores a partir de una encuesta digital abierta. Pero la consulta sirve para ilustrar algo que comienza a observarse en el movimiento de los distintos espacios: la discusión por la intendencia ya está instalada.

Existe, además, otra medición que merece atención.

En julio de 2026, Letra P difundió un relevamiento de Innova realizado sobre 400 casos. Allí, el 55% de los consultados manifestó preferir un cambio de gobierno municipal, mientras que el 37% se inclinó por la continuidad de Poletti y el 8% no respondió.

Son metodologías y preguntas diferentes, por lo que no corresponde comparar mecánicamente sus porcentajes. Sin embargo, el dato abre un interrogante para el oficialismo: la reelección no parece un trámite que pueda resolverse únicamente con la ventaja de ocupar el Ejecutivo.

Ver el relevamiento difundido por Letra P.


Juan Pablo Poletti: la difícil tarea de defender una gestión

Juan Pablo Poletti llegó a la intendencia en 2023 después de construir buena parte de su reconocimiento público como médico y director del Hospital Cullen.

Su desembarco en la política estuvo acompañado por una imagen de cercanía, capacidad de trabajo y experiencia administrando una institución compleja. Pero gobernar una ciudad es bastante diferente de dirigir un hospital, por más exigente que haya sido aquella responsabilidad.

El intendente debe responder por el transporte público, el mantenimiento de las calles, la iluminación, los espacios verdes, los residuos, el funcionamiento administrativo y una cantidad de demandas que rara vez admiten soluciones inmediatas.

La administración de Poletti enfrenta cuestionamientos en varios de esos frentes. El estado del transporte y los reclamos vinculados con la recolección de residuos se encuentran entre los temas que deberá explicar si finalmente decide competir por un nuevo mandato.

Su principal fortaleza es también su principal debilidad: tiene gestión para mostrar, pero ya no puede hablar como alguien que observa los problemas desde afuera.

En octubre de 2026, una publicación de Letra P señaló que su entorno político considera prácticamente encaminada la búsqueda de la reelección, aunque todavía resta la definición formal.

La estrategia electoral del entorno de Poletti.

El intendente tiene por delante una tarea delicada: demostrar que su administración representa una etapa de continuidad y mejora dentro de las transformaciones experimentadas por Santa Fe, y no simplemente una transición política sostenida por el peso electoral de Unidos.

También deberá resolver una cuestión interna: qué ocurrirá si otros dirigentes de la coalición consideran que tienen mejores condiciones para disputar la Municipalidad.


Sergio «Checho» Basile: el radicalismo busca protagonismo propio

Entre esos dirigentes aparece Sergio «Checho» Basile, actual presidente del Concejo Municipal, exdiputado provincial y el principal referente vinculado al proyecto político del gobernador Maximiliano Pullaro.

Su nombre comenzó a ganar espacio en las conversaciones electorales y aparece encabezando la consulta digital de Opina País mencionada anteriormente.

La trayectoria legislativa de Basile y su posición institucional le permiten construir un perfil diferente al de Poletti. No necesita defender cada decisión del Ejecutivo, aunque integra la misma coalición política y comparte responsabilidades sobre su orientación general.

Su discurso apunta a una articulación más estrecha entre el municipio y el Gobierno provincial, lo definen todos como “un hombre de gestión”. En una entrevista publicada por Letra P sostuvo:

«El proyecto de la ciudad de Santa Fe tiene que estar alineado con Pullaro».

La frase resume una estrategia política, asociada a los beneficios que traería a la ciudad las mieles del gobierno provincial. Para Basile, el vínculo entre la Municipalidad y la Provincia puede convertirse en uno de los ejes centrales de una eventual propuesta electoral.

Pero la discusión no debería agotarse en la pertenencia partidaria. La coordinación institucional importa cuando se traduce en obras, planificación, infraestructura, servicios y políticas públicas concretas.

La pregunta que deberá responder Basile, si decide avanzar, es qué impronta propia pretende darle a la ciudad y en qué se diferenciaría su administración de la actual.

Su desafío será construir una candidatura que no dependa exclusivamente del respaldo provincial ni del lugar que ocupa en el Concejo, sino de una propuesta municipal capaz de convocar a sectores más amplios del electorado.

Leer la entrevista completa a Sergio Basile.


Paco Garibaldi: el socialista que también mira la Municipalidad

La tercera figura que empieza a gravitar dentro de Unidos es Julio Francisco «Paco» Garibaldi.

El actual senador provincial por el departamento La Capital pertenece al Partido Socialista y representa otra tradición política dentro de la coalición gobernante.

Su eventual candidatura no constituye una confirmación oficial, pero sus declaraciones públicas dejan en claro que la posibilidad está sobre la mesa.

En septiembre, Garibaldi afirmó:

«No tengo miedo al desafío, tengo equipos».

Posteriormente señaló que competir por la intendencia sería un lindo y gran desafío, al tiempo que reivindicó la necesidad de que el socialismo tenga protagonismo en las distintas categorías electorales.

La aparición de Garibaldi introduce un elemento interesante en la discusión interna de Unidos. No se trata solamente de una eventual competencia entre el intendente y un dirigente radical: también está en juego el lugar que pretende ocupar el socialismo dentro del futuro esquema de poder municipal.

Garibaldi puede exhibir experiencia legislativa, conocimiento territorial y una identidad política propia. Pero carga con el peso del pasado socialista y la atenuación del espacio que cada vez pierde mas fuerza.

La Municipalidad no se gobierna desde una banca. Y el electorado terminará evaluando programas, equipos y capacidad de conducción, más allá de la trayectoria de cada aspirante.

Las declaraciones de Garibaldi sobre el futuro electoral del socialismo.


El peronismo busca candidato, identidad y una nueva oportunidad

Del otro lado del tablero aparece un peronismo que intenta reorganizarse después de decadas sin conducir la Municipalidad.

La discusión presenta una particularidad: no existe todavía una figura indiscutida capaz de ordenar a todos los sectores. Por el contrario, comienzan a perfilarse distintas alternativas, con trayectorias, alianzas y formas de construcción política diferentes.

Oscar «Cachi» Martínez, Leandro Busatto y Jorge Fernández forman parte de ese escenario.

La pregunta de fondo es si el justicialismo conseguirá elaborar una propuesta municipal que vaya más allá de la crítica al gobierno actual.

Porque recuperar la Municipalidad no puede consistir simplemente en señalar los problemas de Poletti. También implica explicar qué aprendió el peronismo de sus propias experiencias de gobierno, cómo interpreta la transformación posterior de Santa Fe y qué políticas públicas propone conservar, corregir o reemplazar.

Cachi Martínez: una candidatura que vuelve a tomar forma

Oscar «Cachi» Martínez es uno de los dirigentes con mayor recorrido dentro del escenario opositor local.

Abogado, exdiputado nacional y provincial y referente de 100% Santafesino, comenzó a levantar nuevamente su perfil político con la mirada puesta en 2027.

Su espacio intenta articular una propuesta de oposición con presencia territorial, visibilidad pública y una agenda centrada en los problemas cotidianos de la ciudad.

La construcción de Martínez tiene además un componente electoral que cobró relevancia durante 2025: Pedro «el Profe» Medei.

Medei consiguió instalarse como una figura reconocible dentro del justicialismo local, ganó protagonismo en la competencia interna y llegó al Concejo Municipal.

Su irrupción demostró que todavía existe margen para construir liderazgos por fuera de las estructuras partidarias más tradicionales, utilizando una comunicación política directa y una identidad fácilmente identificable.

Sin embargo, el recorrido del espacio también presenta interrogantes.

En 2025 se hizo pública una controversia vinculada con la Asociación Civil 29 de Abril y aportes publicitarios a campañas electorales. El intendente rosarino Pablo Javkin cuestionó públicamente esos movimientos, mientras que distintas publicaciones periodísticas señalaron vinculaciones de la asociación con el entorno de Martínez y antecedentes documentales que mencionaban a Medei como tesorero.

Corresponde establecer una diferencia fundamental: la existencia de cuestionamientos públicos o denuncias no equivale a una condena judicial ni demuestra por sí misma la comisión de un delito.

Pero el financiamiento de las campañas es una cuestión de interés público, y quienes aspiran a gobernar deberían poder ofrecer explicaciones claras sobre el origen y destino de los recursos utilizados en su actividad política.

Consultar la cobertura periodística de la controversia.

Martínez tiene conocimiento del sistema político y una estructura propia. Su principal desafío será demostrar que puede trascender el posicionamiento opositor para presentar un programa integral de gobierno y revertir su marcada imagen negativa en ciertos sectores de la sociedad.

Leandro Busatto: otra generación del justicialismo quiere disputar la ciudad

Leandro «Kiko» Busatto representa otra vertiente dentro del universo peronista santafesino.

Exdiputado provincial y referente de Comunidad, su nombre comenzó a circular con mayor intensidad entre quienes analizan las posibilidades del justicialismo para recuperar protagonismo municipal.

Su trayectoria política está asociada a una construcción partidaria diferente de la que representa Cachi Martínez. Esa diferencia puede convertirse en un obstáculo para la unidad o en una oportunidad para ampliar la discusión interna.

Durante 2026 trascendieron conversaciones entre Busatto y sectores del Movimiento Evita, con la posibilidad de construir una articulación territorial que permita proyectar una candidatura competitiva.

El acercamiento resulta significativo porque muestra que la carrera por la intendencia también se juega en las organizaciones sociales, las agrupaciones barriales y los espacios políticos que intentan reconstruir representación territorial.

Pero Busatto deberá enfrentar una pregunta similar a la del resto de los aspirantes: qué proyecto tiene para una ciudad que ya no es la misma que gobernó el peronismo durante sus anteriores administraciones.

Una candidatura puede construirse desde la identidad partidaria. Una intendencia necesita, además, un programa de gestión.

Busatto y las conversaciones con el Movimiento Evita.

Jorge Fernández: el peronismo que construye desde el Concejo

Otro de los nombres que aparecen en las conversaciones sobre 2027 es Jorge Fernández.

El concejal justicialista, identificado políticamente con sectores próximos al Perottismo y el sector académico, representa una alternativa que podría intentar capitalizar el trabajo legislativo y la construcción institucional dentro de la oposición.

A diferencia de quienes deben instalar su figura desde estructuras externas al Concejo, Fernández cuenta con un espacio desde el cual intervenir en los debates municipales y confrontar propuestas con el oficialismo.

Eso también implica una responsabilidad: cada iniciativa legislativa, cada posicionamiento público y cada discusión presupuestaria constituye una oportunidad para demostrar qué orientación pretende imprimirle a una eventual gestión.

Su posible candidatura todavía pertenece al terreno de las especulaciones políticas y no debe presentarse como una decisión formalizada.

Sin embargo, su inclusión en el mapa electoral revela que el peronismo podría llegar a 2027 con una competencia interna bastante más amplia de lo que algunos imaginaban.

La discusión será determinar si todos esos sectores pueden confluir en una propuesta común o si terminarán compitiendo por separado, fragmentando un electorado que necesitarían ampliar para recuperar la Municipalidad.


Ana Cantiani y La Libertad Avanza: la irrupción de un nuevo competidor

Mientras Unidos administra sus tensiones internas y el peronismo busca reorganizarse, La Libertad Avanza intenta consolidar una estructura política propia en la capital provincial.

En ese escenario aparece Ana Cantiani.

La actual concejala, con pasado en el periodismo, integra el espacio libertario que tiene como principales referencias nacionales y provinciales a Javier Milei y Romina Diez.

Su aparición en las conversaciones sobre una posible candidatura municipal no resulta casual. En las elecciones de 2025, La Libertad Avanza consiguió aproximadamente el 23% de los votos en la ciudad y obtuvo dos bancas en el Concejo.

Ese resultado demostró que existe un electorado dispuesto a respaldar una alternativa diferente tanto del oficialismo municipal como del peronismo.

Durante aquella campaña, Cantiani expresó una de las consignas centrales del discurso libertario:

«La casta política lleva décadas gobernando y no arregló nada».

La frase, recogida por Infobae, sintetiza una estrategia de confrontación con los partidos tradicionales. Pero también presenta una dificultad: gobernar una ciudad requiere algo más que identificar responsables políticos.

La administración municipal debe financiar servicios, sostener infraestructura, garantizar prestaciones y resolver problemas cotidianos que no desaparecen mediante una reducción discursiva del Estado.

¿Qué propone La Libertad Avanza para el transporte público? ¿Cómo imagina el mantenimiento de los espacios verdes? ¿Qué modelo de recolección de residuos considera más eficiente? ¿Cuál sería su política para los jardines municipales, la infraestructura hídrica y los servicios barriales?

Esas respuestas permitirán conocer si el espacio libertario está preparado para disputar una intendencia o si su principal fortaleza continúa siendo la capacidad de canalizar el descontento con la dirigencia tradicional.

Cantiani cuenta con una oportunidad política importante: construir una identidad local que no dependa exclusivamente de la figura presidencial.

La pregunta es si conseguirá aprovecharla.

La estrategia de La Libertad Avanza para competir en Santa Fe.


Las internas que pueden terminar definiendo la elección

Una de las particularidades del escenario actual es que buena parte de la competencia comienza dentro de los propios espacios políticos.

En Unidos, Poletti tiene la ventaja de ocupar la intendencia, pero Basile y Garibaldi representan aspiraciones que podrían alterar cualquier esquema de continuidad automática.

La coalición deberá decidir si prioriza la reelección del actual intendente, si habilita una competencia interna o si encuentra algún mecanismo de acuerdo político.

En el peronismo ocurre algo diferente. Martínez, Busatto y Fernández expresan construcciones distintas que podrían intentar confluir, competir o negociar una candidatura común.

La Libertad Avanza, por su parte, deberá resolver cómo organizar su crecimiento electoral y definir qué dirigentes encabezarán su oferta municipal.

Estas discusiones importan porque el sistema político santafesino ha demostrado reiteradamente que una elección no se define únicamente por la popularidad individual de los candidatos. Las alianzas, la capacidad territorial, la fiscalización, la organización partidaria y la construcción de equipos también influyen en el resultado.

Una candidatura instalada en las redes sociales puede generar conversación. Convertir esa conversación en votos exige otro trabajo.

Y transformar los votos en una administración eficiente es un desafío todavía mayor.


Los cinco grandes problemas que esperan al próximo intendente

Más allá de los nombres, existen asuntos que deberían ocupar un lugar central en cualquier plataforma electoral seria.

1. Transporte público: modernizar un sistema que sigue en deuda

El sistema de colectivos constituye uno de los problemas urbanos más persistentes de Santa Fe.

La ciudad dejó atrás parte de las condiciones que caracterizaban al transporte de décadas anteriores, pero los reclamos actuales por frecuencias, recorridos, costos y calidad del servicio demuestran que la modernización sigue siendo una tarea inconclusa.

El próximo intendente deberá discutir cómo garantizar un transporte sustentable, con reglas claras para las empresas, controles efectivos y una cobertura que contemple las necesidades de los distintos barrios.

No alcanza con prometer unidades nuevas si el sistema económico y operativo continúa presentando dificultades estructurales.

2. Seguridad y prevención del delito

La inseguridad aparece de manera recurrente entre las principales preocupaciones ciudadanas.

Los robos de automóviles, motocicletas y otros delitos contra la propiedad forman parte de una problemática que requiere coordinación entre distintos niveles del Estado.

La Municipalidad no conduce la Policía provincial, pero sí puede intervenir mediante iluminación, planificación urbana, recuperación de espacios públicos, herramientas de monitoreo y articulación institucional.

La discusión electoral debería concentrarse en propuestas concretas y competencias reales, evitando promesas que excedan las atribuciones municipales.

3. Residuos, ambiente y mantenimiento urbano

Santa Fe desarrolló herramientas de recolección diferenciada y recuperación de materiales, pero la limpieza de la ciudad continúa siendo motivo de reclamos.

El desafío consiste en mejorar la prestación de los servicios, fortalecer los controles, ampliar la educación ambiental y consolidar mecanismos de recuperación que resulten sostenibles.

La situación de los animales abandonados y la necesidad de profundizar las políticas de protección animal también merecen formar parte de la agenda.

4. Infraestructura hídrica y planificación territorial

En una ciudad atravesada por una historia de emergencias hídricas, la infraestructura de protección no puede convertirse en una preocupación que reaparece solamente cuando llueve.

El mantenimiento de desagües, estaciones de bombeo, reservorios y sistemas de defensa debe sostenerse mediante políticas permanentes y coordinación entre Municipio y Provincia.

La memoria de las inundaciones obliga a que cualquier aspirante a la intendencia presente propuestas serias sobre prevención, planificación urbana y gestión del riesgo.

5. Educación, cultura y espacios públicos

Los jardines municipales, los programas culturales y los espacios públicos forman parte de una transformación que merece continuidad, evaluación y mejoras.

La discusión no debería reducirse a inaugurar edificios o contabilizar actividades. Importa saber cuántas familias acceden a los servicios, qué barrios necesitan nuevas inversiones y cómo se garantiza su sostenibilidad.

Una ciudad no se desarrolla únicamente mediante grandes obras. También crece cuando sus habitantes encuentran oportunidades educativas, culturales y recreativas cerca de sus hogares.


La verdadera discusión: quién está preparado para gobernar la Santa Fe que viene

La carrera por la intendencia recién comienza, pero ya permite identificar algunos de sus principales protagonistas.

Poletti intentará defender su administración y eventualmente buscar un segundo mandato. Basile deberá decidir si transforma su protagonismo institucional en una candidatura concreta. Garibaldi tendrá que resolver si da el salto desde el Senado hacia la competencia municipal.

En el peronismo, Martínez buscará consolidar su construcción política, Busatto explorará nuevas alianzas y Fernández intentará proyectar su perfil desde el Concejo.

Cantiani, mientras tanto, tendrá la oportunidad de demostrar hasta dónde puede llegar el crecimiento libertario en una elección local.

Todos tienen trayectorias diferentes. Todos representan tradiciones políticas distintas. Y todos deberán enfrentar una ciudad bastante más compleja que la que aparece en los discursos de campaña.

Santa Fe ya atravesó administraciones peronistas, radicales y de distintas coaliciones. Conoció etapas de deterioro, transformaciones importantes, avances institucionales y problemas que todavía persisten.

Sería absurdo sostener que todo tiempo pasado fue peor. Pero también resultaría ingenuo desconocer cuánto evolucionaron determinadas políticas municipales durante las últimas dos décadas.

La próxima elección debería servir precisamente para discutir ese recorrido: qué experiencias dieron resultados, cuáles fracasaron y qué necesita modificarse.

El peronismo tiene derecho a aspirar a recuperar la Municipalidad. Unidos tiene derecho a defender su continuidad. La Libertad Avanza tiene derecho a ofrecer una alternativa.

Lo que ninguno debería pretender es que la sociedad les otorgue un cheque en blanco.

La Santa Fe de 2027 no necesita candidatos que solamente sepan explicar por qué los otros gobernaron mal. Necesita dirigentes capaces de demostrar cómo piensan gobernar mejor.

Porque detrás de las encuestas, los acuerdos partidarios, las internas y las fotografías de campaña existe una ciudad real. Una ciudad que trabaja, estudia, paga impuestos, espera el colectivo, reclama por sus calles y pretende vivir con mayor seguridad.

Una ciudad que recuerda los carros tirados por caballos, los colectivos de otra época y las inundaciones, pero que también conoce los jardines municipales, las nuevas políticas ambientales y las transformaciones que fueron modificando su vida cotidiana.

La elección de 2027 no debería convertirse en un plebiscito sobre la nostalgia ni en una competencia de eslóganes.

Debería ser una discusión sobre el futuro.

Y quizás esa sea la pregunta más importante que tendrán que responder Poletti, Basile, Garibaldi, Martínez, Busatto, Fernández, Cantiani y todos aquellos que finalmente decidan competir:

¿Quieren gobernar la ciudad que existe o siguen haciendo política para una Santa Fe que ya no está?

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