El adios a Griguol

Timoteo, uno de los grandes maestros del fútbol argentino, falleció este jueves a los 86 años.

 

Otra noticia que golpea al fútbol argentino. Este jueves, a los 86 años, falleció Carlos Timoteo Griguol. El ex entrenador, considerado uno de los grandes maestros que tuvo el fútbol de nuestro país, llevaba tres semanas internado en el Sanatorio Los Arcos de la Capital Federal a causa de una afección pulmonar tras haber contraído Covid-19. Víctor Hugo Marchesini, ex futbolista y yerno de Griguol, fue el que confirmó la noticia a través de las redes sociales. “Se nos fue Timo. Gracias por todo viejito, imposible no tenerte presente minuto a minuto. Te voy a extrañar”, escribió.

El Maestro había recibido la primera dosis de la vacuna contra el Covid-19 en febrero pasado, pero el 12 de abril debió ser internado por una deficiencia pulmonar con un cuadro de fiebre y dificultades respiratorias. Al otro día se le realizó el test y se confirmó que el ex DT se había contagiado el virus. Hace diez días surgió el rumor, luego desmentido, de que había fallecido pero en realidad se trató de un empeoramiento del cuadro.

A través de las redes, los hinchas argentinos comenzaron a despedir a quien fue un emblema, un hombre que hizo historia como entrenador principalmente en dos clubes que lo identifican: Ferro y Gimnasia. La imagen con su clásica boina y con esas palmadas en el pecho a sus futbolistas a la hora de salir al campo de juego ya recorren los canales de TV.

Nacido en Córdoba, el 4 de septiembre de 1934, Timoteo se dedicó al fútbol y entre 1956 y 1969 jugó Atlanta (ganó la Copa Suecia en 1958) y en Rosario Central. Tras su retiro, en 1970 comenzó a trabajar en las Divisiones Inferiores del club rosarino. Con alma de docente, se dedicó a la etapa formativa. Y allí fue ganando fama. En 1973 tomó el mando de la Primera de Central y ese año se consagró campeón del Campeonato Nacional. Un año después conquistó la Liguilla pre-Libertadores y en 1975 alcanzó la semifinal de la Copa.

Ya en la década del 80, y luego de un paso por Los Tecos de México, un regreso a Central y una efímera etapa al mando de Kimberley de Mar del Plata, Griguol desembarcó en Ferrocarril Oeste, donde marcó toda una época. Al frente del plantel del club de Caballito obtuvo los dos primeros y únicos títulos de la institución: el Nacional 82 y el Nacional 84. Durante esa primera mitad de la década, llevó a Ferro a ser protagonista de cada torneo que disputaba. De hecho, en el 81, fue subcampeón del Boca de Maradona en el Metropolitano y perdió la final con River en el Nacional.

En 1987, y a raíz de sus buenas campañas con Ferro, Griguol llegó a un grande: fue contratado por River Plate para reemplazar a Héctor Veira, con quien el club millonario había ganado todo en el 86 (torneo local, Copa Libertadores y Copa Intercontinental). En River, Timoteo ganó la Copa Interamericana pero estuvo sólo aquel año. En 1988 retornó a Ferro, donde se mantuvo hasta 1993.

Ya en el 94 se mudó a Gimnasia. Con el club platense también peleó campeonatos: fue subcampeón en el Clausura 95, Clausura 96 y Apertura 98. Estuvo ahí de obtener el primer título en la historia del Lobo, con aquel equipo que integraban, entre otros, los hermanos Barros Schelotto y que perdió un recordado partido ante Independiente por 1-0 con gol de Mazzoni, dejándole servido el título a San Lorenzo.

En el 2004, después de haberse dado el gusto de dirigir en Europa (una temporada al Betis de España) y de un efímero paso por Unión de Santa Fe, Griguol se retiró de la dirección técnica al frente de Gimnasia. Fueron 33 largos años en los que, más allá de sus campañas, se caracterizó por su docencia y por su decencia, lo que lo hicieron un personaje muy querido por la mayoría del fútbol argentino. Nunca dejó de lado el aspecto formativo y son muchísimos los futbolistas (como el Beto Márcico, el Mono Burgos o el Ratón Ayala) que lo recuerdan por sus enseñanzas no sólo en el deporte sino en la vida.

Gracias Timoteo…..

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