Obesidad infantil en Argentina: datos que preocupan

Entrevista exclusiva a un especialista. El 41% de niños y adolescentes en nuestro país sufre sobrepeso. Es el mayor índice en Sudamérica.

 

La malnutrición está provocando consecuencias preocupantes para la salud de niños y adolescentes en Argentina. El índice de sobrepeso en nuestro país es el más alto de Sudamérica. Una triste estadística que urge a actuar para revertirla.

Gran parte del problema ya fue señalado por Unicef y la FAO, al indicar una pronta promulgación de la Ley de Promoción de Alimentación Saludable, ya aprobada por el Senado y en espera en la Cámara de Diputados. En ella se indican pautas  ineludibles  para la  publicidad de alimentos para niños y se establece la obligatoriedad de contenidos mínimos sobre educación alimentaria en la escuela primaria.

Al respecto consultamos al Licenciado Sergio Farinelli, especialista en Infancia y Obesidad Infantil, promotor de Vida Sana, Activa y Saludable.

Él nos alertó sobre alimentos que los padres consideran beneficiosos para la salud de sus chicos y en realidad, no lo son.

“Los ChocoKrispis, las Zucaritas, los Froot Loops, todos ellos de la familia de Kelloggs, son lo peor como  alimentos para los chicos. Porque no califican como cereal. Son harinas con azúcar y aditivos, entre ellos están los conservantes, saborizantes, colorantes. Además están relacionados con problemas de hiperactividad en los chicos, de atención,  de somnolencia (todo esto producido por los colorantes) y es lo que más tienen. Las Zucaritas además, vienen con una enorme carga de azúcar agregado (como escarchado), con lo cual la carga de alimentos con sodio, azúcar y colorantes consumido por los chicos a edad temprana hace que esto repercuta como un gran índice de problemas a nivel salud”.

“Esto ocurre, prosigue el Lic. Farinelli, porque la publicidad para niños es muy agresiva. Un bebé reconoce una marca a partir de los 6 meses de vida, entonces comentemos un gran error cuando sentamos a los chicos frente a las pantallas, porque esas publicidades siempre están presentes como un jueguito, o en un programa infantil. Los captan a través de la televisión o las pantallas. Muchos padres hoy quieren que su hijo tenga una tablet porque eso lo pone a la vanguardia de la tecnología. Eso está bien, pero hay que respetar la edad de crecimiento“.Siempre captan a los chicos por un regalo, colores atrayentes,la imagen.

Esto invade a los chicos emocionalmente y los direcciona a consumir esos productos.

“La etapa más crítica de la obesidad infantil es la que comprende a los niños de 2 a 5 años. El 14 % de los niños menores de 5 años en Argentina tiene exceso de peso. Más del 60 % de la población padece de obesidad.  Un 40 % de los chicos entre los 5 y 15 años padece obesidad. Pero ¿cómo empieza todo esto?. Comienza desde los 2 años, porque la lactancia cada vez es más corta porque los papás trabajan, porque no están siempre dadas las condiciones para que haya un tiempo respetado para los lactantes, entonces a los 6, 7 meses se incorporan los alimentos sólidos, pero se incorporan los cereales, los postrecitos, el yogurt,  el Danonino  ( es uno de los que más colorantes tienen) que además es un ejemplo de mala publicidad: se dice que si los chicos toman Danonino van a crecer. Eso es invasivo y engañoso. A esa muy temprana edad ya le estamos dando un gran cantidad de azúcares, sal o bebidas gaseosas, juguitos, o alimentos grasosos, como papas o chizitos. Entonces a los 5 años ya tiene una carga enorme de estos alimentos y además le adaptamos  el paladar a lo dulce – dulce o salado. No conoce una verdura, el puré de zapallo, el agua. A todo eso  hay que sumarle los tres factores determinantes que hoy se dan en la obesidad:

  • El uso a temprana edad de tecnología
  • El marketing comercial invasivo
  • El sedentarismo

Estos factores son favorecidos por el poco tiempo que los padres están en casa ( mamá trabaja, papá trabaja) No se controla, se les da plata para que se compren algo, no se cocina porque se vive apurado y entonces se llama al delivery. Los chicos imitan los que hacen los grandes. Si los grandes comen mal, los chicos comen mal. Estos son los factores  principales pero también hay otros.  Hay que volver a dialogar con los chicos, volver a caminar, salir los fines de semana a caminar con los chicos, no darle tecnologías a temprana edad.  A todo esto se le sumó un año y medio de pandemia. Cuando nosotros hagamos un relevamiento el próximo año, seguramente veremos que se incrementó el índice de obesidad. Porque los chicos no fueron a la escuela, los que hacían actividad física en la escuela dejaron de ir  y entonces  no tuvieron más; los que iban a un club a jugar al fútbol o hacer algún deporte no pudieron ir. No  se podía salir de casa entonces: Delivery. Nada de verduras, nada de frutas. Argentina es también uno de los países en que menos frutas y verduras se consume”.

La Educación Alimentaria es fundamental. La decisión a la hora de comprar. Es también saludable que el Estado intervenga, “porque hoy no hay información en los medios sobre obesidad, sobre el desastre que tenemos hoy con la obesidad”.

“¿Qué va a pasar con todo esto?  Que las generaciones que vienen, los chicos que nacen hoy,  van a vivir menos que nosotros. Porque tienen enfermedades no transmisibles a partir de los 10, 15 años de edad”.

A los 30 años son viejos. Los niños tienen problemas en las articulaciones, les duelen las rodillas por el poco ejercicio físico, tienen miopías a corta edad por las pantallas. Eso sumado a los problemas de diabetes, colesterol y los problemas cardiológicos.” A todas estas dolencias hay que agregarle un mal no menos importante: el bullyng que sufren los chicos obesos o con sobrepeso, que puede provocar problemas psicológicos hasta suicidios.

El Lic. Sergio Farinelli propone una revisión de los hábitos familiares, para empezar a revertir este problema. Muchos chicos comen por ansiedad. Los padres no dialogan con ellos, no les preguntan por sus problemas, algunos aún tienen miedo de salir por lo tanto llaman al delivery. La cultura alimentaria de los padres es fundamental. Los chicos imitan lo que hacen los padres. Si los padres comen mal, los chicos van a comer mal.

 

Hay que volver a poner agua en la heladera, hay que volver a jugar con los chicos. Hay que comenzar a cocinar con los chicos, cocinar los motiva. Jugar con los colores, volver a hacer licuados, volver a hacer sopas, dejar que se enchastren. Eso ayuda. A veces los padres no quieren que se ensucien, pero el daño de la obesidad es peor.

Por último, el Lic. Farinelli señala que es importante que la escuela colabore con estos hábitos saludables, y no ofrezca en los kioscos solamente comida chatarra (papitas, caramelos). En la ciudad donde reside, Tandil, colaboró también en un proyecto para que los peloteros que incluyan propuestas de  menúes saludables tengan descuentos en sus impuestos. 

Sólo de esta forma, con educación compromiso y concientización entre padres, autoridades e instituciones podremos ganarle la batalla a este severo problema de salud.